La
tragedia y la comedia son los géneros más antiguos del teatro.
La
Tragedia clásica se caracteriza por presentar personajes históricos o
mitológicos (Reyes, héroes y semidioses), que sufren una desgracia por voluntad
de los dioses o el destino. El desenlace es siempre infortunado, ya que termina
con la muerte o el castigo del héroe.
Los orígenes
La tragedia son obras de teatro que tuvieron, según algunas teorías, un
origen religioso. Provienen de los rituales que se ofrecían en honor del dios Dionisio,
(Baco en Roma). Para celebrar las fiestas en honor de este dios un coro y un
solista cantaban, como parte del hecho religioso, ante el público que
participaba en la ceremonia.
Con el transcurrir del tiempo, el solista se convirtió en primer actor o
protagonista; luego se agregó un antagonista, y, por último, un tercer
personaje, que permitió hacer más compleja la trama.
Los
principales autores del llamado período
clásico de la literatura griega fueron Esquilo (525-456 a.C,), Sófocles
y Eurípides (480-406 a.C.), quienes fijaron los rasgos definitorios del género.
Características
de las tragedias:
*Los
personajes son nobles; el protagonista está sujeto a un destino adverso, que ha
sido fijado por los dioses y del cual no puede escapar. Su destino trágico
arrastra a todos los que lo rodean.
*La
lengua en que se expresan los personajes se adecua a su categoría social y se
caracteriza por su registro formal.
*El objetivo de estas obras
es lograr que el lector, ante terribles desgracias, se conmueva y reflexione
sus emociones y acciones. Este efecto se conoce con el nombre de catarsis
.
El
filósofo griego Aristóteles describió los rasgos comunes que observó en las
tragedias de su época:
La unidad
de acción. Solamente se escenifica una acción, la cual desencadena los demás sucesos. La unidad
de lugar: La acción transcurre en un solo lugar. La unidad
de tiempo: La acción se desarrolla en un tiempo determinado.
Partes de
la tragedia:
La
tragedia griega clásica no se dividía en actos. Se alternaban los episodios
recitados con los actores y las partes líricas cantadas por el coro. Se pueden
diferenciar:
El
prólogo: Monólogo o diálogo que inicia el espectáculo, antes de la entrada del coro
en él se resume la situación de conflicto inicial.
El canto
del coro: Se desarrolla mientras sus miembros están en escena, los cuadros o
escenas representadas por los actores, cada uno se cierra con el canto del
coro.
El éxodo
o salida: La situación con que finaliza la tragedia luego de la muerte del
protagonista o sus allegados.
Los
actores:
Solamente
tres actores que recitaban sus parlamentos aparecían en escena en forma
simultánea. Se movía entre la escena (especie de decorado) y el proscenio (la
parte más cercana al público). Llevaban máscaras para representar a los
personajes.Se valían
de recursos escénicos de los cuales destacaban las máscaras con que los actores
recubrían sus rostros, que además servían para dar mayor volumen a sus voces.Las
máscaras eran distintas en cada una de las manifestaciones dramáticas. En la
comedia igual que en la tragedia, a veces, un mismo actor disponía de dos
máscaras distintas con las que exteriorizaba sus cambiantes estados de ánimo.También
usaban coturnos (calzado alto de suela de corcho) que tenían la función
de proporcionar altura al actor que representaba personajes nobles elevándolo
por encima del coro y
equiparándolo a las grandes dimensiones de la mascara, convirtiéndolo así en un personaje enorme. De este modo, se acrecentaba también
la impresión sobre el público.
El Coro:
El coro
se componía de quince miembros o coreutas, y un director: el corifeo, sus
palabras eran cantadas y hacían reflexionar al público;se cubrían el
rostro con una mascara y sus movimientos se realizaban en una pista circular llamada orquesta.
La raíz
del teatro griego es un coro, y por ello aparece siempre en la tragedia. Pero
con el tiempo el Coro pierde importancia, se limita a comentar lo que ocurre en
la escena, y a marcar, por medio de cantos corales la separación entre dos
episodios de la obra; este canto del Coro se llama estásimo.
ANÁLISIS DE AGAMENÓN: Basada
en la Ilíada, que cuenta la guerra de Troya, se inicia la obra en un palacio:
un vigía espera desde hace mucho tiempo noticias sobre la expedición de
Agamenón a Troya. El coro interviene para darnos pistas sobre los
acontecimientos más recientes.
Un
heraldo anuncia la entrada de Agamenón, rey de Micenas y jefe de las fuerzas
griegas en la guerra de Troya, quien entra a la ciudad. Agamenón era hijo de
Atreo, y sufre la maldición hecha sobre su casa.
El rey
entra en Argos acompañado por Casandra, quien es una esclava que le regaló el
ejército. Clitemnestra, su esposa, se queja por la espera y tiene preparado un
recibimiento que no es del gusto de Agamenón, sin embargo, este lo acepta.
Casandra
tiene poderes proféticos y es hija del rey Príamo a quien Agamenón ganó en la
guerra de Esparta contra Troya. Los presagios de la muerte de Agamenón se van
volviendo más fuertes y explícitos. El coro va respondiendo a los presagios de
este.
Todos
se encuentran en el palacio cuando se escucha el grito de Agamenón: Egisto le
da un golpe que lo sume en la inconciencia y Clitemnestra a su vez, le da otro
golpe con su espada, que lo decapita. Clitemnestra sale a escena y aparecen los
cadáveres de Agamenón y Casandra. El crimen y la venganza se han consumado. Clitemnestra
se enorgullece de su acción y admite que es un meticuloso plan urdido
anteriormente desde que Agamenón le dio muerte a su hija Ifigenia, en ofrenda
al dios Zeus, antes de su partida a la guerra. La venganza también es de
Agisto, primo de Agamenón y amante de Clitemnestra. Agisto expone sus razónes:
Agamenón había hecho atrocidades con su padre Tiestes en el pasado.
Es una
tragedia donde hay una influencia en toda la obra de lo divino. Se creía que el
destino era ya un hecho inamovible e incapaz de cambiar. En toda la obra se vé
cómo todos los personajes involucrados no pueden escaparse a su suerte, y a lo
que ya está escrito en el linaje maldito. Es una obra de conquista, poder,
ambición y guerras.
El
dios para esta época era Zeus, quien era el autor de la justicia divina. A él
se le ofrecían ritos y homenajes, como la muerte de la hija de Agamenón, un
sacrificio por demás, inútil y perverso (desde el punto de vista de un dios que
lo requiere)
Aquí
todos los personajes se rigen a la voluntad divina sin cuestionamientos.
Pareciera que de todas formas, el destino implacable les cobra factura y no hay
forma de evadirlo y evitarlo. Por tanto, bajo esta concepción divina, no existe
libre albedrío ni libertad.
La
visión de la vida es trágica. El hombre llega a sus propios límites en la
búsqueda de lo que busca: Clitemnestra, quien nunca logró perdonar a su marido
por la muerte de su hija, termina ella misma castigándolo. Pareciera que nadie
puede evitar este destino tan atroz. Casandra, la adivina, también es castigada
por la mano asesina de Clitemnestra. Muere a la par de Agamenón y no puede
evadir ─ni ella misma que es capaz de ver el destino─, del suyo propio.
Agamenón
es un hombre con exceso de ambición. Acostumbrado a hacer su voluntad, a los
placeres carnales, también es un gran líder. Logra ─no solo por medio de la
fuerza física, sino por la astucia─ vencer al enemigo con el famoso Caballo de
Troya. Sin embargo, a pesar de esos diez años de lucha, su final es
infructuoso. Muere no en batalla, sino en manos de una mujer, su propia esposa.
No deja de ser irónico.
El
destino de los personajes es un destino común. Casandra vé el futuro y es capaz
de hacerlo en comunión con todo el pueblo troyano.
Egisto,
amante de Clitemnestra ─autor junto con esta de la muerte de Agamenón─, busca
también la venganza. Hacía años atrás, su padre había muerto por órdenes de
Agamenón. Pareciera que todos los personajes tienen sed de venganza, de sangre,
como si prevaleciera la famosa ley del Talión “ojo por ojo, diente por diente”.
Edipo Rey:
Un oráculo advirtió a Layo que sería asesinado por su
propio hijo. Decidido a cambiar su destino, amarró los pies de su hijo recién
nacido y lo entregó a un pastor para que abandonara al recién nacido en una
montaña solitaria. El pastor no abandonó al niño y se lo entregó a Pólibo, rey
de Corinto, quien le dio el nombre de Edipo y lo adoptó como su propio hijo. El
niño no sabía que era adoptado y, cuando un oráculo proclamó que mataría a su
padre, abandonó Corinto. Durante su travesía, encontró y mató a Layo, creyendo
que el rey de Tebas y sus acompañantes eran una banda de ladrones y así, sin
saberlo, se cumplió la profecía.
Solo y sin hogar, Edipo llegó a Tebas, acosado por la
Esfinge, que andaba por los caminos que iban a la ciudad, matando y devorando a
todos los viajeros que no sabían responder al enigma que les planteaba. Cuando
Edipo pudo resolver acertadamente el enigma y dio muerte a la Esfinge. Creyendo
que el rey Layo había muerto en manos de asaltantes desconocidos, y agradecidos
al viajero por librarlos del monstruo, los tebanos lo recompensaron haciéndolo
su rey y dándole a la reina Yocasta por esposa. Durante muchos años la pareja
vivió feliz, teniendo cuatro hijos, sin saber que ellos eran en realidad madre
e hijo.
Entonces apareció un adivino que hizo dudar a Edipo sobre
su real ascendencia, y le dijo que él era el asesino de Layo, por lo que debía
ser castigado. Pronto Edipo descubrió que involuntariamente había matado a su
padre. Después Yocasta se suicidó, ahorcándose, al saber que Edipo era el hijo
que se suponía había muerto y, cuando Edipo se dio cuenta de que ella se había
matado se quitó los ojos con unos broches de oro que ella llevaba en su
vestido, y abandonó el trono y la ciudad ya que el que había matado a Layo
debía recibir la indiferencia y rechazo de todos.
Medea:
Medea
era una hechicera hija de Eetes, rey de la Cólquide, y de Idía. Además era
sobrina de Circe, la gran, maga, de quien heredó todo lo relativo a su magia.
La historia de Medea está estrechamente relacionada con
la de Jasón. Éste emprende su viaje con los Argonautas para ir en busca del
Vellocinio de Oro, que se encontraba en la Cólquide. El padre de Jasón, Esón,
que era el rey de Yolco en Tesalia, es depuesto por su hermano Pelias, quien
entonces intenta impedir que Jasón reclame el trono. Con la esperanza de que
éste perezca en la expedición, le persuade de emprender la peligrosa búsqueda
del Vellocinio. Jasón reúne a los cincuenta jóvenes más nobles de Grecia para que
lo acompañen en el viaje a bordo del Argo.
Cuando la nave alcanza la Cólquide, el rey Eetes afirma
que no entregará el Vellocinio a menos que Jasón supere una serie de pruebas
demasiado duras. Medea, víctima de la acción de Eros y Afrodita, se enamora perdidamente
de Jasón y le ayuda a superar dichas pruebas y llevarse el Vellocinio a cambio
de que el héroe se case con ella y la lleve consigo, traicionando así a su
familia y a su patria.
Medea y Jasón, junto con el resto de los Argonautas,
zarpan, perseguidos por los colquidenses, entre los que se encuentra el padre
de Medea. Para escapar de la persecución, ésta mata a su hermano Apsirto y
dispersa sus restos en el mar, para que, de esta manera, Eetes pierda tiempo.
También se cuenta que Medea, temiendo ser entregada por
los griegos para frenar la persecución, tiende una trampa a su hermano para que
Jasón lo mate.
A su llegada a Yolco, descubren que Pelias es el
responsable de la muerte de los padres de Jasón y éste le pide de nuevo ayuda a
Medea para vengarse. Ella, obedeciendo a su amado, convence a las hijas de
Pelias de que es capaz de rejuvenecer a las personas. Estas le piden que
rejuvenezca a su padre que se encuentra ya en una edad bastante avanzada. Medea
les muestra como hacerlo degollando a una oveja y poniendo sus trozos a hervir.
Al momento, un cordero joven salta de la caldera de agua caliente. Convencidas
las muchachas, repiten el experimento con su padre, pero al carecer de la magia
de Medea, no consiguen que resucite, logrando así la maga su objetivo.
Jasón y Medea parten entonces hacia Corinto y allí tienen
dos hijos. Pero toda la felicidad se acaba cuando Jasón rechaza a Medea para
casarse con Glauce (o Creusa), hija del rey corintio, Creonte, por voluntad de
éste. Entonces, el rey ordena el destierro de Medea. Ésta, asegurándose de que
el rey Egeo la acogerá en su patria, pide un día más de estancia en Corinto,
deseo que le sea concedido. En ese día, mata a Glauce, enviándole un vestido
envenenado. Cuando ésta se lo pone, creyéndolo regalo de boda y símbolo de
reconciliación, se ve envuelta en un fuego abrasador que acaba también con la
vida de su padre al intentar socorrerla. Acto seguido, temiendo que se tomaran
reprimendas contra ellos, Medea mata a sus hijos y huye en un carro de fuego que
le proporciona el dios Helios. Jasón se queda sin esposa y sin hijos haciéndose
desgraciado y Medea, finalmente, se suicida.
Nació en Eleusis (actual Grecia) 525 a.C. Gela, Sicilia, 456
a.C. Trágico griego, vivió en un período de grandeza para Atenas, tras las
victorias contra los persas en las batallas de Maratón y Sala mina, en las que
participó directamente. Tras su primer éxito, Los persas (472 a.C.), Esquilo realizó un viaje a Sicilia,
llamado a la corte de Herón, adonde volvería unos años más tarde para
instalarse definitivamente.
De las noventa obras que escribió Esquilo, sólo se han
conservado completas siete, entre ellas una trilogía, la Orestíada (Agamenón, Las coéforas
y Las Euménides, 478 a.C.). Se
considera a Esquilo el fundador del género de la tragedia griega, a partir de
la lírica coral, al introducir un segundo actor en escena, lo cual permitió
independizar el diálogo del coro, aparte de otras innovaciones en la
escenografía y la técnica teatral.
Esquilo llevó a escena los grandes ciclos mitológicos de la
historia de Grecia, a través de los cuales reflejó la sumisión del hombre a un
destino superior incluso a la voluntad divina, una fatalidad eterna (Moira) que rige la naturaleza y
contra la cual los actos individuales son estériles, puro orgullo (hybris, desmesura) abocado al
necesario castigo. En sus obras, el héroe trágico, que no se encuentra envuelto
en grandes acciones, aparece en el centro de este orden cósmico; el valor
simbólico pasa a primer término, frente al tratamiento psicológico.
El género trágico
representó una perfecta síntesis de las tensiones culturales que vivía la
Grecia clásica entre las creencias religiosas tradicionales y las nuevas
tendencias racionalistas y democráticas. Amén de las citadas, las obras de
Esquilo que se han conservado son: Las
suplicantes (c. 490), Los siete
contra Tebas (467) y Prometeo
encadenado, obra sobre cuya autoría existen aún dudas.
Obras:
Los persas (472 a. C) Los siete contra Tebas. (467 a. C) Las suplicantes(463 a. C) Orestíada(458 a. C.)
que comprende: Agamenón, Las coéforas, Las Euménides.
Prometeo encadenado..
Características
de las obras de Esquilo:
Esquilo
era muy dado a condensar sus obras en trilogías ligadas, que trataban sobre
algún tema en particular, aunque cada parte conservaba su sentido completo y
podían ser perfectamente representadas por separado. Los primeros tres dramas
de una secuencia de cuatro dramatizaban episodios consecutivos del mismo mito y
el drama satírico que seguía contenía una historia relacionada con los mismos.
En los concursos dramáticos se representaban tres tragedias además de un drama
satírico, con el que se relajaba la tensión del público. Tras su época, la
trilogía ligada quedó como una opción ocasional, mientras que muchísimas
puestas en escena consistían en cuatro dramas independientes. Los persas(472 a. C.),Los
siete contra TebasyLas
suplicantesson dramas de
dos actores ya que fue Esquilo el que introdujo el segundo actor en escena,
disminuyendo la intervención de los coros, haciendo posible el diálogo y la
acción dramática. Los diálogos principales son fundamentalmente entre
personajes y coro con una gran variedad de esquemas estructurales y un ritmo de
acción más bien lento. Éste es uno de los rasgos principales del arcaísmo del
teatro de Esquilo.El interés central de los dramas de
Esquilo se halla, principalmente, en la situación y en su desarrollo, más que
en los personajes. El personaje que ha sido más trabajado por el autor es Clitemnestraen laOrestíada.Los corosesquileoscasi siempre gozan de una personalidad
fuerte y peculiar, sus palabras, junto a la música y la danza, contribuyen a
llamar la atención sobre los profundos temas del teatro de Esquilo,
determinando el tono de todo el drama. Los corosesquileostienen, a menudo, una importancia
sustancial sobre la acción. Las Danaidesy las Eriniasson, de hecho, las principales
protagonistas de sus dramas.
El estilo lírico de Esquilo es claro
pero con una fuerte tendencia a lo arcaico y con rasgos homéricos. Sobresalen, al
presentar modelos de lenguaje y de imágenes, metáforas, símiles, campos
semánticos determinados, elaborándolos hasta los detalles más mínimos y manteniéndolos
a lo largo de todo el drama o de la trilogía.
Otra característica peculiar, es eldecoro
trágico, el protagonista tiene que expresarse como lo que es, por
ejemplo, en el caso deAgamenón, éste debe hablar como lo
haría un héroe trágico.
También es audaz, y está dotado de una
gran imaginación a la hora de aprovechar los aspectos visuales de sus dramas.
El contraste entre el vestido de la reina persa al entrar en su carroza y la
vuelta de Jerjes vestido sólo de harapos; la caótica entrada del coro enLos
siete contra Tebas;Las Danaidesde aspecto africano, vestidas
exóticamente, su enfrentamiento con los soldados egipcios, la alfombra púrpura
que llevará a Agamenón a la muerte,Las Eriniasen escena, la procesión que concluye
en laOrestíadaetcétera,
demuestran su dominio de la técnica teatral y la escenografía.
Sófocles:
(Colona,
hoy parte de Atenas, actual Grecia, 495 a.C.-Atenas, 406 a.C.) Poeta trágico
griego. Hijo de un rico armero llamado Sofilo, a los dieciséis años fue elegido
director del coro de muchachos para celebrar la victoria de Sala mina. En el
468 a.C. se dio a conocer como autor trágico al vencer a Esquilo en el concurso
teatral que se celebraba anualmente en Atenas durante las fiestas dionisíacas,
cuyo dominador en los años precedentes había sido Esquilo. Comenzó así una carrera literaria sin parangón: Sófocles
llegó a escribir hasta 123 tragedias para los festivales, en los que se
adjudicó, se estima, 24 victorias, frente a las 13 que había logrado Esquilo.
Se convirtió en una figura importante en Atenas, y su larga vida coincidió con
el momento de máximo esplendor de la ciudad. Amigo de Herodoto y Pericles, no mostró demasiado interés por
la política, pese a lo cual fue elegido dos veces estratego y participó en la
expedición ateniense contra Samos (440), acontecimiento que recoge Plutarco en
sus Vidas paralelas. Su muerte
coincidió con la guerra con Esparta que habría de significar el principio del
fin del dominio ateniense, y se dice que el ejército atacante concertó una
tregua para que se pudieran celebrar debidamente sus funerales.
Obras: Sófocles escribió hasta el final de su vida.
Escribió más de 120 obras ,muchas de ellas grandes tragedias. Escribió para el
teatro, al que aportó varias modificaciones: aumentó el número de actores,
introdujo los escenarios pintados y amplios en el campo de la acción dramática.
Se le atribuye la cantidad de obras mencionadas, aunque en nuestra épocas
solamente se conocen siete:” Áyax. Edipo Rey. Las Traquinianas, (Triquinas). Antígona.Electra. Filoctetes Edipo en Colona
Características de sus obras: Desde el punto de vista formal, se puede decir que una
tragedia sofoclea estándar presenta la siguiente estructura: un prólogo, que nos proporciona por
medio de una tirada relativamente corta de versos recitados (frecuentemente en
trímetros yámbicos) los precedentes del argumento de la obra; la párodo o momento en que el coro hace
su entrada, bailando y cantando, a la que siguen los diversos episodios recitados a cargo de los
actores. En el transcurso de los sucesivos episodios los actores hacen
progresar la acción dramática. Intercalados entre un episodio y otro se suceden
diversas intervenciones del coro, los estásimos,
en los que el conjunto del coro ocupa su correspondiente lugar en la orquesta
bailando sobre el propio terreno y cantando un tipo de composición lírica de
métrica abigarrada. Los intervalos entre episodios y estásimos permiten
solucionar de pasada el problema técnico del cambio de vestuario de los diversos
actores. Estas partes corales o líricas llamadas estásimos suelen presentar la
forma de responsión estrófica, es decir, normalmente se comienza con una
estrofa, a la que sigue su antistrofa o segundo canto (cuyo esquema métrico,
número de versos, etc., se corresponde estrictamente con la estrofa) y ambas
unidades suelen cerrarse con un estribillo llamado epodo. Expuesto así el planteamiento de la obra, esta se cierra
con la despedida del coro, que abandona también majestuosamente la escena
cantando el llamado éxodo.
Esta arquitectura artística se ve lógicamente enriquecida
con la existencia de otras subunidades menores que contribuyen a hacer del
conjunto una obra de literario refinamiento. Por medio de ellas, el poeta
contrapone ideas, argumentos, caracteres o situaciones de la manera más
artística. Estos son los conceptos de agón
o enfrentamiento entre personajes que defienden ya un punto de vista ya su
contrario, a diálogos entrecortados y muy vivos como las esticomitías, en donde a cada
personaje corresponde el empleo de un verso alternativo, que a veces se resuelven
en interrupciones verbales, la tirada de versos recitados a cargo de un personaje, amebeos (diálogo lírico entre un actor y algún miembro del
coro), etc.
Eurípides: Salamina, actual Grecia, 480 a.C. Pella, hoy desaparecida,
actual Grecia, 406 a.C. Poeta trágico griego. De familia humilde, Eurípides
tuvo como maestros a Anaxágoras, a los sofistas Protágoras y Pródicos y a
Sócrates, cuyas enseñanzas se reflejan en su obra. En el 455 a.C. Eurípides presentó a concurso su primera
tragedia, Los Pelíadas, con la
que obtuvo el tercer puesto. Seguirían 92 obras más, de las cuales se han
conservado diecisiete tragedias, que, sin embargo, poca fama y reconocimiento
le aportaron en vida: sólo obtuvo cuatro victorias en los festivales anuales
que se celebraban en Atenas, por lo que hacia el final de su vida decidió trasladarse
a Macedonia para incorporarse a la corte del rey Arquéalo (408 a.C.), donde
según la leyenda fue devorado por unos perros. Incomprendido en su época, Eurípides se convirtió en modelo a
imitar ya por los trágicos latinos, y luego su influencia prosiguió durante el
neoclasicismo y el Romanticismo alemán (Lessing, Schiller, Goethe).
Obras conservadas:
Alcestis (438 a. C.)
Medea (431 a. C.)
Los Heraclidas (c. 430 a. C.)
Hipólito (428 a. C.)
Andrómaca (c. 425 a. C.)
Hécuba (c. 424 a. C.)
Suplicantes (c. 423 a. C.)
Electra (c. 420 a. C.)
Heracles (c. 416 a. C.)
Troyanas (415 a. C.)
Ifigenia entre los Taurus (c. 414 a. C.)
Ion (c. 414 a. C.)
Helena (412 a. C.)
Fenicias (c. 410 a. C.)
Orestes (408 a. C.)
Las Bacantes (406 a. C., póstuma.)
Ifigenia en Áulide (406 a. C., póstuma)El Cíclope Rezo.
Características de sus obras:
Las obras de
Eurípides representan un cambio de concepción del género trágico, de acuerdo
con las nuevas ideas que había aprendido de los sofistas; así, su escepticismo
frente a las creencias míticas y religiosas es manifiesto en sus obras, que
rebajan el tono heroico y espiritual que habían cultivado Esquilo y Sófocles a
un tratamiento más cercano al hombre y la realidad corrientes. El héroe aparece
retratado con sus flaquezas y debilidades, dominado por oscuros y secretos sentimientos
que le impiden enfrentarse a su destino, del que finalmente es liberado por la
intervención de los dioses al término de la obra (recurso llamado deus ex machina, por los artilugios
escénicos que usaba para introducir al dios); otras innovaciones suyas son la
introducción de un prólogo y la asignación de un papel más reducido al coro. En
sus tragedias pasa a primer término el tratamiento psicológico de los
personajes, de gran profundidad.